Vida Activa

Desde la perspectiva sanitaria, la actividad física debe entenderse como componente de la promoción de salud y prevención de la enfermedad, para contribuir al desarrollo armónico e integral del individuo y de su bienestar biopsicosocial. Al respecto se entiende por actividad física “como un medio intercesor fundamental que contribuye en la obtención de resultados significativos en pro de la evolución y mejoramiento de la calidad de vida”.(Vidarte, et al, 2011)

La Estrategia Nacional de Salud (MINSAL, 2011) establece objetivos específicos relacionados a la Promoción de Salud en las Comunas, e incluye la promoción de actividad física en los distintos entornos en que se ejecutan las acciones de promoción. Así se establecen metas e indicadores que apuntan a aumentar la prevalencia de actividad física en la población, en especial, en adolescentes y jóvenes, así como generar procesos de producción de políticas y programas a nivel nacional y local   que faciliten la práctica deportiva por parte del conjunto de la población.

La actividad física, según la Organización Mundial de la Salud, es un factor que interviene en el estado de la salud de las personas, y la define como la principal estrategia en la prevención de la obesidad entendiéndola como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que produce un gasto energético por encima de la tasa de metabolismo basal”. Incluye actividades de rutina diaria, como las tareas del hogar y del trabajo. (Vidarte, et al, 2011)

En la actualidad, la recomendación para un adulto por parte de la Organización mundial de la Salud (OMS), es de “al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada o al menos 75 minutos de actividad física vigorosa por semana”

La inactividad física, es el cuarto factor de riesgo de mortalidad más importante en todo el mundo, 3.2 millones de muertes y 32.1 millones de DALYs[1]. (“años de vida perdidos“)

[1] DALYs:  Disability Adjusted Life Years. Un DALY representa la pérdida de un año que equivale a un año de completa salud, o equivalente a la pérdida de un año 100% saludable.

Defunciones a nivel mundial
Causa %
Presión arterial elevada 13
Consumo de Tabaco 9
Glicemia elevada 6
Sedentarismo 6

Al igual que en los otros factores de riesgo, el nivel socioeconómico, educacional y las diferencias territoriales, entre otras, son relevantes frente a la práctica de actividad física.

Estudios y recomendaciones de la OMS señalan la importancia de intervenir en los entornos desde las primeras etapas de la vida, donde los niños y adultos viven, estudian y trabajan para  facilitar opciones de vida sana. Dichas recomendaciones sugieren que las acciones de promoción de actividad física se centren en: niñas y niños menores de 6 años y niñas y niños pertenecientes al ciclo de 1º a 6º año básico.

También está demostrado que es necesario intervenir tanto en los aspectos estructurales como en los individuales, lo que refleja la necesidad de actuar y disponer de una oferta coordinada entre los distintos sectores involucrados, tanto del mundo de la educación, del deporte, obras públicas, incluyendo la Atención Primaria de Salud, para resguardar una adecuada implementación y articulación de las acciones comunales.

Las estrategias, para lograr los niveles de actividad física recomendados en la población, deben apuntar en primer lugar a políticas y orientaciones nacionales que entreguen recomendaciones para las actividades propuestas: caminar, andar en bicicleta, realizar deportes, etc. Estas políticas deben contener un plan de difusión y estrategias educativas que permitan llegar a la población objetivo.

De acuerdo a la encuesta Nacional de Hábitos de Actividad Física y deportiva en la población mayor de 18 años, realizada por el Ministerio de Deportes en Chile el año 2015 existe un 80,1% de sedentarismo versus un 19,9% de personas que practican actividad física por lo menos 90 minutos a la semana.